En FENADISMER es máxima ahora mismo la preocupación por la deslocalización de empresas de transporte. Porque los datos que arroja el “Estudio sobre transporte internacional de mercancías por carretera” son absolutamente alarmantes: las empresas del Este de Europa realizan un 30% del transporte internacional con destino u origen en España. Y los países de origen y destino de las mercancías no son precisamente los países donde están domiciliadas estas flotas (Polonia, Rumanía, Bulgaria, Lituania,…) En consecuencia, aumento desproporcionado y alarmante de la deslocalización ante la pasividad del Ministerio de Fomento y del Gobierno español.

El “Estudio sobre transporte internacional de mercancías por carretera” lo elabora el Ministerio de Fomento. El mismo Ministerio que defiende en Bruselas que el transporte quede fuera de la Directiva de Desplazamiento de Trabajadores; que se fijen periodos de ocho días para comunicar el desplazamiento de los conductores a otros países, etc. Que defiende lo que las organizaciones que agrupan a flotistas le dicen que defienda, ni más ni menos, que son las que están sirviéndose de la deslocalización de sus empresas.

Las cifras de la deslocalización

Pero vamos a las cifras que nos da este Estudio. Nos dice que más de un 30% del transporte internacional con origen y/o destino en España es realizado por empresas establecidas en países del Este de Europa (hace solo unos meses sabíamos que era una cuarta parte), Polonia, Rumanía, Bulgaria y Lituania. Como con estos países España apenas hace intercambio comercial, todos tenemos claro que estas flotas no proceden de empresas reales rumanas, polacas o búlgaras, sino que son flotas españolas deslocalizadas. No hace falta que demos datos de diferencial de coste salarial, social, etc. para entenderlo.

Si hablamos de importaciones realizadas por camiones con destino en nuestro país, vemos que en 2016 (los datos del estudio son de 2016) la presencia de la flota rumana en estas importaciones ha crecido un ¡53%! con respecto a 2015. La presencia de empresas búlgaras un 24%.

En relación con las exportaciones, las flotas del Este de Europa controlan el 27% del total de mercancías transportadas, con un crecimiento del 74% de las flotas rumanas respecto al año anterior, y de un 15% de las búlgaras. Ya sabemos dónde prefieren deslocalizarse “nuestras flotas”.

Deslocalización también en transporte interior gracias al cabotaje

Pero la preocupación no deja de crecer porque el crecimiento desmesurado de la presencia de estas flotas en nuestro transporte no solo está sucediendo en transporte internacional, también en transporte interior gracias al cabotaje y a pesar de las limitaciones que impone. Pero todos conocemos las dificultades para controlar los límites del cabotaje. Destaca la actividad desarrollada por las flotas con matrícula rumana que han aumentado un 57% su actividad en transporte interior con respecto al año anterior.

Su presencia en los últimos seis años se ha multiplicado por 35: son los años que han transcurrido desde que se les ha permitido hacer cabotaje sin limitaciones, como a las empresas búlgaras, ya que hasta 2010 habían tenido prohibido realizar cabotaje en Europa, como consecuencia del convenio de adhesión a la Unión Europea. Es el segundo país con mayor presencia en la actividad de cabotaje en nuestro país, a pesar de la lejanía de Rumanía con respecto a España. El tercer y cuarto lugar lo ocupan Polonia y Bulgaria.

Hace falta actitud por parte de la Administración

Creemos que son suficientes datos para que se promuevan de una vez las modificaciones necesarias para aumentar el control a las empresas deslocalizadas que operan en nuestro país, y que este control se realice desde el primer día, en contra del criterio que defienden organizaciones empresariales que agrupan a las flotas deslocalizadas entre sus asociados. De no hacerlo así, los responsables del transporte de este país tendrán que asumir su responsabilidad en la desaparición del tejido de empresas de transporte que mantienen su sede en España, por la imposibilidad de hacer frente a esta brutal competencia desleal ejercida por la deslocalización.

Como demuestran las cifras, ya no hablamos de una anécdota, de una anticipación, hablamos de una realidad que se ha dejado llevar demasiado lejos por quien debería haber tomado antes medidas en este gravísimo asunto.