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Son ya varios los fabricantes que han apostado seriamente por motores de gas natural, comprimido o licuado, como una solución idónea para la reducción de la huella de carbono (la huella de carbono es la cantidad de CO2 que se produce debido a un proceso determinado, por ejemplo, el

transporte; el gas natural reduce la huella de carbono entre un 15 y un 20% en comparación con el diésel, (y el biogás entre un 90 y un 99%). No es la única opción el gas natural para reducir la huella de carbono del transporte de mercancías, pero sí es hoy por hoy la más real y factible cuando hablamos de vehículos pesados, tanto de corta distancia como de larga distancia, aunque en este caso, la disponibilidad de estaciones de recarga tiene que mejorar y mucho.

Es cierto que el gas natural es un combustible fósil, pero no es menos cierto que como combustible fósil tiene ciertas ventajas frente al petróleo. Por ejemplo, en emisiones, reduce las emisiones de CO2 entre un 15 y u 20% con respecto a los motores diésel; los motores que se alimentan de gas natural son silenciosos, por lo que pueden penetrar en zonas de bajas emisiones acústicas. Si vamos a otro tipo de ventajas, por ejemplo económicas, nos encontramos con que en relación con el gas natural no existe un cártel de países productores (como la OPEP) ni existirá, porque su extracción está muy diversificada en todos los continentes; los países que extraen gas natural han hecho fuertes inversiones para ello y no van a aceptar que nadie les imponga cuotas de producción, precios, etc. Actualmente el gas natural tiene un nivel impositivo muy inferior al gasóleo de automoción, y la previsión en la Unión Europea es que este diferencial de coste se mantenga. Ahora, sobre este particular no hay nada asegurado, es una  tendencia, pero siempre pueden cambiar las tornas.

Tenemos otra realidad, los vehículos de gas natural, ya sea comprimido o licuado, son más caros que los diésel. Los depósitos del gas tienen la culpa. Pero la diferencia de coste actual, a precio de hoy del gasóleo y del gas natural, hace que esta diferencia se amortice en un periodo de dos años (para un recorrido anual de 150.000 km). Porque la política de la Unión Europea hace pensar que las bonificaciones fiscales al gas natural se mantendrán en el tiempo. Si no fuera así, y el uso extensivo del gas natural despertara la codicia de las Haciendas comunitarias, estaríamos hablando de un escenario muy diferente, salvo que el diferencial de precio entre un camión diésel y uno de combustión disminuyera hasta igualarse.

El mayor problema de los camiones propulsados por gas natural son los depósitos; no solo por su elevadísimo precio, sino por la autonomía del camión que hace que el GNC no pueda ser utilizado en larga distancia porque la autonomía se queda escasa, porque sería inviable un camión con el número de depósitos que tendría que llevar, mientras que el GNL puede dar al camión una autonomía de hasta 1.000 km (si bien, Iveco acaba de presentar el nuevo Stralis Natural Power con una autonomía de 1500 Km. y motor de 400 CV). Por lo que hay que tener claro que el recorrido nos permite volver al punto de carga o bien que vamos a tener algún punto de recarga en medio.

Y ésta es la principal limitación hoy en día al uso extensivo del gas natural como combustible de automoción en el transporte: la escasez de estaciones de servicio. Y, sin embargo, España es uno de los países que más está apostando por el gas natural como combustible de automoción y está extendiendo una interesante red de estaciones de servicio de gas natural, que no ha ido más allá todavía porque no hay un serio interés por parte de ninguna de las petroleras aquí establecidas.

Curiosidades sobre el gas natural de automoción

El gas natural puede utilizarse licuado o comprimido (gas para lo que el gas natural que es liquido se somete a un proceso que lo transforma es gas).

El gas natural está formado principalmente de metano; se puede obtener del subsuelo (gas natural) o por descomposición de materia orgánica (biogás). Los 800 autobuses de gas natural de Madrid se alimentan con el gas natural que sale de la planta de biogás de Valdemingómez, lo que se conoce como “anillo virtuoso del gas”

Reservas de petróleo al ritmo de consumo actual se estiman para unos 50 años. Hay para más años, pero su extracción sería tan dificultosa que encarecería sobremanera el producto hasta el punto de hacerlo inviable; de gas natural hay reservas para cerca de 600 años, las reservas que conocemos hoy. Pero, también hay sombras en el gas natural, está claro, la mayor parte de las reservas que se conocen habría que extraerlas mediante la técnica conocida como fracking (gas natural no convencional), muy criticada y denostada por las organizaciones ecologistas y prohibida en algunos países de nuestro entorno.