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La Diputación de Guipúzcoa, que gobierna en minoría Bildu, se ha visto obligada a paralizar su proyecto de establecimiento de peajes tanto a camiones como a turismos por la utilización de las carreteras guipuzcoanas.

Concretamente, el proyecto de Bildu afectaba a la N-1, N-121 A y la A-15, y la previsión era ponerlo en marcha a partir de octubre de 2014.

El motivo que ha impedido su aprobación y puesta en marcha no ha sido otro que la falta de apoyo de los restantes grupos políticos que componen las Juntas Generales de dicha Diputación, debido al fuerte rechazo social a dicha medida.

La falta de acuerdo de los grupos políticos ha impedido su puesta en marcha previsto para 2014.

Como ya sabéis, FENADISMER planteó su absoluto rechazo a la implantación de estos peajes al considerar que la aprobación de dicha medida perjudicaría muy gravemente las exportaciones españolas, al ser Guipúzcoa paso obligatorio para el transporte de mercancías con destino al resto de Europa. No hay que echar en saco roto, que esta posición geográfica privilegiada le permite recaudar anualmente a la Diputación Foral más de 250 millones de euros anuales sólo en concepto de impuesto sobre los carburantes. FENADISMER también rechazó esta medida en su día por considerar que la aprobación unilateral de dicha medida vulneraría la legislación española sobre traspaso de competencias en materia de carreteras a las Diputaciones vascas.

Por todo esto, FENADISMER manifiesta su satisfacción por la paralización de dicha medida cuyos principales perjudicados hubieran sido los transportistas guipuzcoanos y del resto de España.

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