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¿Se merecen los camiones estar siempre en el punto de mira recaudatorio de cualquier Gobierno con pocos escrúpulos fiscales? ¿Se están tapando posibles ineficiencias ya sea por el Gobierno o por las concesionarias de autopistas cuando se proponen peajes solo para los camiones? ¿Se merecen que les impongan peajes a esos vehículos lentos y peligrosos que me ralentizan el viaje de turismo o de descanso o de vacaciones porque solo pueden circular a 90 km/h y a veces es imposible adelantarles?

A lo mejor solo porque me pongo nervioso de tener que pasar al lado de un vehículo tan grande. Me provoca estrés. Y ¿Qué decir cuándo un camión se pone a adelantar a otro? ¡Apaga y vámonos! Y es que cuando circulan camiones disminuye la fluidez del tráfico porque ya no podemos circular todos a 120 km/h de forma continua, de vez en cuando nos encontramos con camiones. ¿Y si hay un accidente? Si está implicado un camión la gravedad se multiplica exponencialmente.

En consecuencia, hay que obligar a los camiones a circular por donde no les veamos, no nos estorben, no nos estresen y, sobre todo, que además dejen un dinerito. Ya sea para “rescatar” a unas concesionarias de autopistas que no han sabido gestionar sus empresas, ya sea por el mero afán recaudatorio del Gobierno. Que lo mismo nos da que nos da lo mismo. Porque los camiones que siguen circulando pertenecen a empresas que han sabido hacer sus números y que, a pesar de los pesares y de la que ha caído y está cayendo en el sector, han gestionado sus empresas con el criterio suficiente para que no venga ningún otro sector de la economía a tener que rescatarlas. Porque aquí de lo que se trata es de que entre todos rescatemos a las concesionarias de autopistas de la ruina, como en su día hicimos con los bancos.

Del peaje, el 50% lo va a pagar el Gobierno (o sea todos) y el otro 50% los transportistas quienes en buena lógica y aplicando el criterio empresarial que otros sectores parecen desconocer, deberán repercutir en sus precios este sobrecoste y sus clientes el mayor precio del transporte así hasta que nosotros, todos, consumidores finales, paguemos el 100% del peaje y del rescate de las concesionarias.

Y eso lo propone el mismo Ministerio que negó por activa y pasiva que fuera a imponer la Euroviñeta en España para los camiones. ¡Ah! Que no es Euroviñeta, que estamos sacando a los camiones de las carreteras nacionales para mejorar la seguridad vial.

Porque todo esto se hace en aras de mejorar la seguridad vial. Y es cierto que algo hay que hacer, porque tras años de cifras de siniestralidad en caída, se ha producido un importante repunte en enero de 2015, pero ¡por Dios! Prohibir la circulación de camiones por determinadas carreteras para que engrosen las cuentas de las concesionarias de autopistas, no va a ser la solución.

Al que se le ha ocurrido esta última perversidad, la verdad es que deberían darle un premio, porque más maquiavélico no podría ser el plan: quito a los camiones de las carreteras convencionales con la excusa de la seguridad vial, hago felices a muchos conductores “infelices” en su ignorancia, rescato a las concesionarias de autopistas sin que me puedan acusar de haberlas rescatado. Una carambola a tres bandas. ¿Qué más se puede pedir?

Y vosotros ¿Qué pensáis? ¿De verdad se merecen los camiones este acoso? ¿De verdad se merecen que les obliguen ahora a circular por las autopistas de peaje? ¿Son tan peligrosos para la seguridad vial como nos quieren vender?