En estos días se habla de que parte de la flota está parada… se refieren a aquellos autónomos de un camión, que quedan todavía unos cuantos, aunque algunos quieran olvidarse de ello, que temiendo que el límite de módulos en 2018 sea efectivamente 75.000 euros han decidido parar y no facturar más. O diferir la fecha de factura al próximo año. Que todo puede ser.

Si Dios, o Montoro, no lo remedia, el límite de facturación de los módulos queda reducido a 75000 euros en 2018 (tomando como referencia ya la facturación de 2017) para aquellos empresarios que facturen a otras empresas, como es el caso de los transportistas. Los autónomos que solo facturen a particulares tienen hasta 125.000 euros. No vamos a entrar en este artículo en si está bien o mal el límite, en si es justo o injusto, en si los módulos son legales o no (que lo son)…. No, no vamos a entrar en este debate, vamos a entrar en lo poco oportuno del momento y en lo mal que se están haciendo las cosas.

De 450.000 euros de facturación en módulos y un máximo de cinco camiones, en plena bonanza económica, pasamos con la crisis a una rebaja considerable de los módulos, (125.000 euros) que se podría reducir aún más (75.000 euros) para 2018. Y decimos “podría”, porque nos acabamos de enterar de que Montoro piensa en un Real Decreto Ley para mantener el límite de 125.000 euros al menos en 2018. Tendría que estar publicado en noviembre para que pudiera estar en vigor en enero de 2018. En los Presupuestos Generales es inviable incluir esta prórroga porque no se aprobarán antes de 2018; la Orden que regula las cuantías de los módulos, retenciones, etc. ya está en marcha y no es el lugar adecuado para incluir esta novedad. Solo queda un Real Decreto Ley.

Pero, en tanto que se confirma la intención de Montoro de prorrogar el límite de 125000 en 2018, o no, los transportistas que todavía pueden estar en módulos están hechos un lío. Muchos de ellos ya han llegado al umbral de los 75.000 euros de facturación (no es tan difícil con un camión de más de 3,5 Tn.) y ahora se preguntan qué hacen. Si siguen trabajando y facturando y pasan los 75000 euros y luego llega Montoro y no prorroga los 125.000, ¡zas! Les ha pillado Hacienda y a pasar a la Estimación Directa. ¿Es la muerte la Estimación Directa? Pues no debería, si las cosas fueran de otra manera, pero para el segmento del transporte que estamos hablando probablemente sí lo sea.

Si por facturar 5.000 o 7.000 euros más este año, al año que viene hay que pasar a la Directa y pagar el 20% del rendimiento neto, que puede suponer unos 15000 euros de impuestos, frente a lo que se paga ahora en módulos, es la muerte, sí, empresarial. Porque estamos hablando de un segmento que se mantiene gracias a que están en módulos, ha sido su única ventaja competitiva. Un segmento en el que la edad media de los camiones es muy avanzada, no pueden deducirse la amortización del camión porque ya está más que amortizado fiscalmente hablando. Las empresas que les contratan les pagan unas tarifas de miseria, porque se han venido aprovechando de su situación en módulos, y con esas tarifas es imposible invertir en otro camión, ¡cómo para pagar más impuestos!

¿Cuánta es la flota que está ahora mismo parada porque no quiere seguir facturando y correr el riesgo de quedar excluida de módulos? Es muy difícil cuantificarlo. Su incidencia en el sector no es alta, está claro, si no lo tendríamos en todos los medios.

Una vez más la “miseria empresarial” se manifiesta en el transporte como lo hace en pocas actividades: tarifas de miseria aprovechando un sistema fiscal incierto y una situación de desventaja competitiva importante. Tarifas de miseria que son como la zanahoria en la boca del asno, te permiten ir sobreviviendo siempre que no surja ningún inconveniente (una avería, un cambio de neumáticos, el fin de los módulos…)

No estamos buscando culpables, porque los son ¿los flotistas con sus tarifas de miseria y su afán desmedido de ganar a costa de lo que sea y de quién sea? Porque el afán de enriquecerse con la empresa propia es legítimo, el mismo tienen los transportistas, pero el afán de enriquecerse a costa de los demás y de dejar en el camino a quién sea, no lo es tanto. ¿Son culpables los transportistas con su incapacidad de hacer valer su fuerza en la negociación de las tarifas? ¿Hacienda por sacar este sistema en primer lugar y luego por no eliminarlo cuando menos daño podría haber causado (en plena bonanza económica) y dejarle que agonice sin darle un fin digno ni claro?

Porque llegados a este punto, lo que le pedimos al Sr. Montoro es que aclare las cosas: si los módulos van a continuar con el límite de 125.000 euros en 2018 o no. Y que lo haga cuanto antes para que estos autónomos puedan organizarse y tener un mínimo de seguridad y confianza en su actividad.