Todo parece indicar que la convocatoria de este año, 2018, que hagan las Comunidades Autónomas, para la obtención del título de transportista (o capacitación) será la última oportunidad para que puedan concurrir todos los aspirantes que lo deseen. A continuación te explicamos porqué.

En el año 1987, la entrada en vigor de la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres obligó a acreditar que se disponía de una serie de conocimientos mínimos para poder acceder a la profesión de transportista, para obtener “el título” de transportista, como siempre se ha llamado aquí. Entonces, estas pruebas se denominaban de Capacitación Profesional, ahora son llamadas de Competencia Profesional. Es lo mismo.

Los primeros exámenes fueron una auténtica revolución para el sector. Llegaron por sorpresa y, a todos, y no exageramos, nos dejaron totalmente fuera de juego. A los transportistas sobre todo. De la noche a la mañana, salvo que tuvieran las tarjetas de transporte a su nombre o pudieran demostrar que habían dirigido de forma efectiva una empresa de transporte durante unos años, gente que había venido ejerciendo la actividad desde hacía tiempo, se vio fuera del transporte. Dejaron de ser transportistas.

La LOTT venía impuesta por nuestra integración en la Unión Europea (un año antes) y los exámenes de capacitación, junto con la exigencia de una capacidad económica y la honorabilidad, era un requisito que ya se venían cumpliendo en el resto de los Estados miembros.

No digo más que, a los primeros exámenes que convocó la Comunidad de Madrid, en el año 1988, tuvo que acudir la policía ante la situación, un tanto violenta y agresiva, que se había ido formando en el Colegio donde se estaban celebrando los exámenes.

Como ha sucedido hasta ahora, no eran necesarios requisitos previos para poder presentarse al examen. Ningún tipo de formación, titulación ni tan siquiera el haber asistido a una formación mínima. Tampoco estaba muy claro cuál iba a ser el temario del examen. Solo unas nociones: temas relacionados con la gestión de una empresa en general y de transportes en particular. Allí nos encontramos con preguntas sobre contabilidad, contratos de trabajo, impuestos, tipos de sociedades mercantiles, legislación en materia de transporte… Una auténtica locura. Una incongruencia. Un absurdo. Y pasó lo que pasó.

Con el tiempo, el sector ha ido asimilando que la capacitación profesional era un trámite más que había que cumplir para poder ejercer la profesión. Fomento lo ha ido poniendo relativamente fácil, no en lo que se refiere a los exámenes que no son nada fáciles, para poder acreditar la capacitación (os recuerdo el famoso alquiler de títulos) al menos a las sociedades mercantiles, no así a los autónomos a los que obligó, en la última revisión de la Orden Ministerial de Acceso a la profesión, a que tuvieran la capacitación a su propio nombre.

El nuevo ROTT exige una formación mínima para poder presentarse a los exámenes de capacitación

Llegados a 2018, Fomento tiene un proyecto de borrador de ROTT que quiere poner en marcha el 1 de julio. No sabemos cuánto se demorará, si es que se demora, después de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea contra el requisito de los tres camiones. Ahora hay que adaptar el ROTT a esta nueva imposición. Pero, lo que sí que está claro es que, el proyecto de ROTT prevé que solo puedan optar a estos exámenes los aspirantes que dispongan del título de bachiller o formación profesional de Grado Medio o bien título equivalente.

Está claro que la eliminación de la gran traba de los tres camiones por parte de Bruselas no va a dulcificar la actitud de Fomento en relación con este requisito, más bien al contrario. Si el único filtro de acceso a la profesión va a ser ya la capacitación profesional (competencia profesional) y disponer de un único camión nuevo (sobre la antigüedad del vehículo, la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea no dice nada, así que suponemos que Fomento la mantendrá), no creemos que Fomento vaya a rebajar este prerequisito para poder presentarse a los exámenes.

Eso sí, tanto sociedades como autónomos podrán seguir “alquilando” la capacitación profesional por medio de la contratación de un gestor de transporte, al que hay que contratar por jornada completa, categoría profesional adecuada a sus funciones de gerente, y con una enorme responsabilidad.