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Menos AUTÓNOMOS EN EL TRANSPORTE

La situación crítica que atraviesa el sector del transporte sigue aumentando el número de autónomos que tienen que dejar la actividad, agobiados por la falta de actividad y de financiación.

Así, en el último año (de septiembre de 2012 a septiembre de 2013) son 3.129 autónomos del transporte menos afiliados a la Seguridad Social. Se ha pasado de 197.449 autónomos afiliados del sector a 194.320. Y esta pérdida se produce en todo el Estado español prácticamente sin excepción, siendo más acusada en Extremadura, Cantabria, Castilla y León y Madrid.

Son varias las razones que contribuyen a este abandono de la actividad, pero sin duda hay dos motivos principales como son la bajada en la demanda de transporte, debido a que los dos sectores que más tiran del transporte en España son la construcción y la industria, y ni una ni otra están pasando sus mejores momentos, con grandes caídas en el sector industrial en cuanto a producción y en consecuencia a necesidad de consumo, y las dificultades de financiación.

Al mismo tiempo hemos conocido los datos de financiación: los préstamos de las entidades financieras residentes en España a empresas no financieras y autónomos han caído en un 9,4%; también se reducen en un 2% los préstamos de entidades del exterior. Esta caída de la financiación a empresas y autónomos, unida a un consumo interno que continúa en cifras negativas, no augura una pronta salida de la crisis como nos vaticinan nuestros gobernantes, ni para el transporte ni para la sociedad en general ya que dadas estas condiciones la creación de empleo es básicamente imposible.

Y a todo esto hay que sumar la importante morosidad que ahoga la liquidez de las empresas, el aumento de los costes y la considerable inversión que requiere mantener la empresa competitiva.

En relación con la morosidad, CEPYME, organización que agrupa a las pequeñas y medianas empresas de todos los sectores de la economía, ha hecho público un informe según el cual más de 61.000 empresas, de todos los sectores, han cerrado entre 2007 y 2012 como consecuencia de la morosidad. Las consecuencias de estos cierres implican 600.000 empleos destruidos, lo que eleva la cifra de destrucción de empleo por la morosidad a nada menos que un 25%. Es decir, uno de cada cuatro empleos se destruyen por la morosidad (algunos creen que en España esta cifra hay que elevarla al 40%). Y es que tras Italia, somos el país con los plazos de pago más elevados de Europa.

Y los sucesivos planes de pago a proveedores y otras medidas que se han puesto en marcha no solo no han servido para nada sino que los plazos están volviendo a repuntar.

Y yo me pregunto, sin demanda, con semejante morosidad, sin financiación y con estos precios, ¿cómo sobrevivís?