La idea más tradicional que tenemos del taller empieza a tener los días contados, en tanto se encuentra en un momento de transformación hacia el mundo digital que corre en paralelo a los avances tecnológicos del vehículo. El reto era ya una realidad, pero se contaba con cierto margen de maniobra para gradualmente llegar a ser un taller digital. Sin embargo, la irrupción de la crisis sanitaria ha puesto sobre la mesa la urgencia de transformar el negocio a marchas forzadas y adaptar sus procesos a la digitalización.

No obstante, es fundamental entender qué es un taller digital, porque el concepto en absoluto es llenar de pantallas el espacio de trabajo. Es algo más conceptual, donde la clave está en los datos, en su análisis y en tener tecnología como facilitador para prestar servicios de valor añadido. ¿Objetivo? convertirse en un partner para el cliente y estrechar la relación con él, extendiendo los puntos de contacto más allá de la pertinente operación en el taller. 

En definitiva, el taller digital es aquél que hace mucho más que reparar y mantener. Es aquél que está cerca en todo momento del conductor y, en el caso de los vehículos industriales, del transportista así como del ciclo de vida de los vehículos, procurando una relación más larga y completa en el tiempo y convirtiéndose en un socio de movilidad.

Mantenimiento “digital” de la flota

Para que la tecnología actúe como facilitador son necesarias soluciones digitales que permitan un mantenimiento total de una flota de camiones y almacenar sus datos para poder controlar y monitorizar el estado de todos los vehículos. Se trata en definitiva de dirigir la implementación tecnológica a ayudar al transportista a controlar sus gastos. Y un vehículo parado es dinero que se esfuma y más costes en la cuenta de resultados.

En esta línea, servicios de Euromaster como MasterCheck Truck y MasterCare para la revisión de puntos críticos, permiten conocer a fondo los vehículos que pasan por los talleres, así como el estado de las flotas que se revisan. Pero lo importante aquí es la capacidad que brindan estas soluciones para anticipar incidencias, reducir las asistencias y optimizar el coste por kilómetro de cada vehículo.

Además, existe otro tipo de mantenimiento, que es el de las relaciones comerciales con los clientes profesionales. En este sentido, es fundamental que el taller sea capaz de construir y mantener otro tipo de interacción con el transportista, mucho más viva. Para ello, hay que digitalizar esa relación y ser capaz de canalizarla sacando el máximo partido a la multitud de canales digitales existentes, como son el emailing, el mundo mobile, etc, construyendo una estrategia de CRM con los clientes completamente personalizada y que aporte valor.  

En realidad, se trata de recuperar el valor de la proximidad, pero con esta nueva connotación digital, de tal modo que no hacer falta verse más la cara para tener más y mejor relación.

Y para introducir todas estas mejoras y, en definitiva, cambiar la cultura de gestión del taller la mejor opción es la red, ya que aporta la tecnología, la formación, la inversión, etc. Una red digital de talleres en el que la matriz haga de engranaje para que todo funcione y que un taller de Castilla y León y otro de la Comunidad Valenciana estén al unísono en términos de digitalización y, por tanto, de servicio. 

De esta manera, Euromaster contribuye a que la posventa se ponga al día de forma análoga a un parque con vehículos más avanzados tecnológicamente y flotas más exigentes que demandan un servicio completo y sin fisuras que les facilite la normal operativa de su actividad.